De una web o un chat a un informe
Lo que hay disperso, convertido en una página que se entiende sola.
Dos situaciones que pasan cada semana y que nadie llama "informe", pero lo son: te mandan una web y hay que contar qué hay ahí, o has tenido una conversación larga y hay que dejar por escrito lo que se decidió.
De una web a una página
De esta web, un informe de una página: qué venden, a quién, cómo se les contacta y si tienen precios a la vista.
Sirve para preparar una visita comercial, para mirar a un competidor o para saber si un proveedor nuevo es serio. Pix entra, mira y te cuenta; no te deja veinte pestañas abiertas.
Si quieres contrastar antes de fiarte:
Lo que dice esa web sobre [dato], contrástalo con otras fuentes y dime si coincide.
De una conversación a un resumen
Has estado media hora hablando con Pix de un tema y ahora hay que mandarlo al equipo.
Resume lo que acabamos de hablar en una página para el equipo: qué se decidió, qué queda pendiente y de quién es cada cosa.
Cuando tiene que entrar por los ojos
Para una reunión, un comité o un cliente, un texto plano se lee peor que algo montado.
Con esto, hazme una página visual para enseñar el jueves: los tres números que importan, grande, y debajo el detalle.
Pix la monta y se abre en una vista aparte, sin salir de la conversación. Desde ahí puedes guardarla o mandarla.
Con la imagen de la empresa
Lo mismo, pero con nuestro logo y nuestros colores.
Si le has enseñado el logo una vez, ya no hace falta adjuntarlo cada vez.
Consejo de oficio
Di siempre para quién es. "Un resumen" y "un resumen para el cliente" no se escriben igual: cambia el tono, lo que se omite y hasta el orden. Es la instrucción que más mejora el resultado por palabra escrita.