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IA sin conectividad: 2.000 millones de personas fuera de juego

La UIT advierte de que la IA puede ampliar la brecha digital: 2.000 millones de personas siguen sin Internet y el 5G apenas llega al 4% en países de renta baja.

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La IA no llega sola: primero hay que estar conectado

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ha puesto cifras a una realidad que en el día a día de una pyme española pasa desapercibida: alrededor de 2.000 millones de personas siguen sin acceso a Internet en el mundo, una cuarta parte de la población. El dato convive con un avance global —la organización contabiliza ya 6.100 millones de usuarios conectados—, pero deja claro que la expansión de la conectividad no es homogénea ni mucho menos universal.

La advertencia de la UIT es directa: en plena era de la inteligencia artificial, quedarse fuera de la Red equivale a quedar excluido de oportunidades educativas, laborales y económicas. Lo resume su secretaria general, Doreen Bogdan-Martin, cuando afirma que “la expansión de la conectividad debe ser significativa para todos”. No se trata solo de tener cobertura, sino de que esa conexión sirva para algo.

Detalle ilustrativo: La IA amenaza con ampliar la brecha digital: 2.000 millones de personas siguen sin acceso a Internet en el mundo

Dos velocidades tecnológicas

El informe dibuja un mapa de contrastes que conviene leer con calma. En los países de renta alta, el acceso a Internet alcanza al 93% de la población; en los de renta baja, apenas al 32%. La brecha no se mide solo en usuarios: la cobertura 5G llega al 86% de la población en las economías más desarrolladas y se queda en un 4% en los países de renta baja. El tráfico medio mensual de datos móviles por suscripción habla por sí solo: 20 GB en los países ricos frente a 3,4 GB en los más pobres.

Hay más ejes de desigualdad. A escala global usa Internet el 79% de los hombres frente al 74% de las mujeres; entre los jóvenes de 15 a 24 años la penetración sube al 86%, doce puntos por encima del resto de la población; y si se compara ciudad y campo, el 82% de los habitantes urbanos está conectado frente al 63% de los rurales.

El precio sigue siendo un muro

La asequibilidad mejora, pero no lo suficiente. El precio medio mundial de una cesta básica de banda ancha móvil representa el 1,2% de la renta nacional bruta per cápita, y el acceso fijo se sitúa en el 2,3%. Sin embargo, en los países menos desarrollados el acceso móvil equivale al 6,1% de la renta per cápita. Además, tres de cada diez economías del mundo no cumplen todavía los objetivos internacionales de asequibilidad ni para banda ancha fija ni para móvil.

La UIT insiste en que el acceso, su calidad y la capacitación digital determinarán quién podrá beneficiarse del auge de la IA. Cosmas Luckyson Zavazava, director de la Oficina de Desarrollo de las Telecomunicaciones, lo plantea como una tarea de doble vía: no basta con ampliar infraestructuras, hay que impulsar las competencias digitales. El riesgo, concluye el organismo, es que la IA y otras tecnologías emergentes refuercen las desigualdades en lugar de reducirlas.

Qué significa esto para una pyme

A primera vista, el informe parece un asunto de política internacional. Pero tiene una lectura muy concreta para cualquier equipo de IT. La primera: la IA no es un atajo para saltarse los fundamentos. Si una empresa no tiene conectividad estable, dispositivos adecuados y personal formado, adoptar herramientas de IA generativa no la va a poner al día; solo añadirá una capa de complejidad sobre una base frágil. La segunda: la brecha de competencias existe también dentro de las organizaciones, no solo entre países. En una misma plantilla conviven quienes usan asistentes de IA con soltura y quienes no saben por dónde empezar.

La tercera lectura es de proveedor. Cuando se elige tecnología para una pyme, conviene preguntarse si la solución asume una conectividad perfecta que el cliente no tiene. Herramientas que funcionan en local, que toleran cortes o que degradan con elegancia son más valiosas de lo que parece. En este blog ya hemos visto cómo la IA híbrida, con agentes ejecutándose en el propio PC, ayuda a contener costes y dependencias; y cómo la revisión de código con IA exige verificar agentes y dejar las decisiones en manos de personas. Ambas ideas encajan aquí: la tecnología debe adaptarse al contexto, no al revés.

Recomendaciones prácticas

  1. Audita tu base antes de escalar. Revisa conectividad real, dispositivos y accesos de tu plantilla. Sin ese diagnóstico, cualquier plan de IA parte de una foto equivocada.
  2. Forma antes de desplegar. Un piloto de IA sin competencias digitales previas genera frustración y abandono. Dedica tiempo a alfabetización básica y a casos de uso concretos.
  3. Diseña para la intermitencia. Prioriza herramientas que funcionen con conexiones modestas o que permitan trabajo local, como planteamos al hablar de IA híbrida y agentes en el PC.
  4. Mide el coste total, no solo la cuota. La asequibilidad no es solo el precio del servicio: incluye dispositivos, formación y tiempo de adaptación.
  5. No confundas cobertura con capacidad. Tener 5G no garantiza aprovechar la IA; lo que marca la diferencia es saber qué hacer con ella y con qué datos.

La conclusión del informe es incómoda pero útil: sin cerrar la brecha de acceso y de competencias, la IA ampliará las diferencias en lugar de reducirlas. Para una pyme, la traducción es sencilla: antes de comprar la herramienta de moda, asegúrate de que tu equipo y tu infraestructura pueden sostenerla. Como ya analizamos al hablar de la elección de modelos de IA, la decisión no es solo técnica: es de contexto.

Fuente: Computerworld. Análisis y adaptación: ForgeNEX.

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