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Cuando en los años 60 se gestaron las primeras conexiones que darían lugar a internet, pocos imaginaban el impacto global que tendría. Hoy, en pleno siglo XXI, la red es una utilidad básica, pero la transformación tecnológica no se detiene. La próxima frontera es el internet cuántico, una infraestructura que promete cambiar las reglas del juego en seguridad, computación y sensórica, aunque no llegará a los hogares como el internet que conocemos.

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Marcos Curty, catedrático de la Universidade de Vigo y director del Vigo Quantum Communication Center (VQCC), lo define como “una futura infraestructura de comunicaciones que permitirá distribuir y gestionar recursos cuánticos, como estados cuánticos entrelazados entre nodos distantes”. A diferencia del internet clásico, que transmite información mediante impulsos de luz, el cuántico opera con bits cuánticos (qubits). Hugues de Riedmatten, líder de grupo del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), explica que “hay elementos parecidos, como comunicar entre dispositivos, pero con bits cuánticos”.
No obstante, los expertos coinciden en que no será un reemplazo. De Riedmatten afirma: “No va a reemplazar al internet clásico”. Curty añade: “La mayor parte del tráfico seguirá siendo completamente clásico”. Tampoco permitirá comunicaciones más rápidas que la luz, ya que las leyes de la física cuántica lo impiden. En cambio, complementará la red actual, habilitando funcionalidades hasta ahora imposibles.
Uno de los mayores atractivos es la ciberseguridad. La criptografía cuántica ofrece un blindaje sin precedentes. Por ejemplo, una empresa podría realizar cálculos en un ordenador cuántico de un tercero sin revelar la naturaleza de la consulta. Esto hace que el internet cuántico sea ideal para datos sensibles corporativos y estatales. Como señala Fernando Suárez, presidente del Colexio de Enxeñaría en Informática de Galicia (CPEIG) y del Consejo General de Ingeniería Informática (CCII), “va a ser una revolución por las capacidades y seguridad que va a aportar”.
Curty destaca otras aplicaciones: sensores con sensibilidades muy superiores a las actuales y redes de ordenadores cuánticos capaces de realizar tareas de computación ahora imposibles. “Estoy convencido de que estamos apenas empezando a vislumbrar la punta del iceberg”, afirma.

Aunque suene futurista, el internet cuántico ya es presente. Suárez confirma: “Sí, es algo que no es el futuro, es ya el presente”. Sin embargo, la pregunta del millón es cuándo estará disponible de forma práctica. Curty sitúa la investigación en una fase intermedia: “Estamos en una fase intermedia entre la investigación fundamental y las primeras demostraciones de red”. De Riedmatten augura que la próxima década será la de los bancos de pruebas, permitiendo aplicaciones reales y nuevas ideas, similar a los inicios del internet clásico.
Ya se han logrado hitos: distribución de entrelazamiento entre puntos metropolitanos y operaciones básicas como intercambio de entrelazamiento o teletransportación cuántica. Curty señala: “Esto confirma que los principios físicos funcionan también fuera del laboratorio”. El VQCC en Vigo es un centro de referencia, con una red cuántica que conecta con el CESGA en Santiago y próximamente con Portugal. También han desplegado una estación óptica terrestre para comunicaciones cuánticas, apuntando a un futuro que combine segmentos terrestre y espacial.
Una ventaja es que se puede reutilizar la fibra óptica existente. De Riedmatten explica: “No necesitamos una infraestructura nueva. Eso va a facilitar el despliegue”. El desafío es si se puede compartir con el tráfico clásico o se requiere fibra dedicada. Además, los bits cuánticos no pueden amplificarse como los clásicos; requieren repetidores cuánticos basados en memorias cuánticas, en los que trabaja el ICFO. Curty resume el reto: “La fragilidad de la información cuántica: no se puede copiar ni amplificar de forma convencional”. Esto exige nuevos paradigmas de comunicación y superar retos de escalabilidad, integración de memorias cuánticas y compatibilidad entre plataformas.

Mientras la inteligencia artificial es dominada por EE.UU. y China, el internet cuántico ofrece un campo de juego más abierto. Suárez señala que, a diferencia de la IA, la computación cuántica carece de hype y está en fase exploratoria. Europa tiene capacidades, pero enfrenta una competencia feroz. De Riedmatten advierte: “Europa tiene muchas capacidades de ser líder, pero hay una competencia enorme en Estados Unidos y China”. La clave está en la colaboración público-privada y la inversión a largo plazo. En España, polos como Galicia y Cataluña ya trabajan en ello, pero Suárez aboga por concentrar esfuerzos en los centros ya consolidados para crear polos cuánticos potentes: “No tenemos que competir, sino sumar esfuerzos”.
Para los profesionales IT, el internet cuántico representa una nueva capa de capacidades que impactará en ciberseguridad, computación distribuida y sensórica. Aunque no sustituirá la red actual, su integración requerirá nuevas habilidades y arquitecturas. Como ocurrió con la nube o la IA, quienes se anticipen estarán mejor posicionados. En ForgeNEX seguiremos analizando estas tendencias; por ejemplo, en nuestro artículo sobre cómo optimizar infraestructuras en la nube ya anticipamos la importancia de la preparación tecnológica.
Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.