Sevilla, España
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La transformación digital del sistema sanitario público español avanza, pero lo hace a un ritmo que preocupa a los expertos. El ÍNDICE SEIS 2025, en su decimocuarta edición, vuelve a poner sobre la mesa datos contrastados que dibujan un panorama de luces y sombras. Si bien se observan mejoras en áreas como la seguridad informática, dos factores críticos —el presupuesto y los recursos humanos dedicados a las TIC— siguen sin alcanzar los niveles recomendables para garantizar una sanidad digital robusta y sostenible.

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El análisis de los presupuestos y gastos TIC en el ámbito sanitario autonómico revela una realidad compleja. Según los datos del ÍNDICE, en 2023 y 2024 los presupuestos propios de las comunidades autónomas para TIC experimentaron un descenso significativo, tanto en términos absolutos como en su proporción respecto al presupuesto sanitario total. Este fenómeno podría explicarse por la llegada de fondos estratégicos adicionales (como los del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia), que habrían llevado a las administraciones a reducir sus partidas propias.
Sin embargo, el porcentaje del presupuesto TIC sobre el presupuesto sanitario se situó en el 1,248% en 2025, un valor similar al de 2020 pero muy lejos del 2,5% que la SEIS considera recomendable. Por otro lado, el gasto TIC efectivo de las CCAA ha crecido de forma continua hasta alcanzar el 1,507% del presupuesto sanitario, lo que indica que se está gastando más de lo presupuestado inicialmente, una señal de que las necesidades reales superan las previsiones.

La disparidad entre comunidades autónomas es otro de los puntos críticos. En 2025, siete CCAA se situaron por debajo de la media nacional del 1,248% en inversión TIC, mientras que otras duplicaron ese porcentaje. Esta desigualdad territorial dificulta la homogeneización de la calidad asistencial digital en todo el país. Como ya apuntábamos en nuestro análisis sobre soluciones en la nube para el sector público, la falta de estandarización y de inversión continuada lastra la innovación.
La Gráfica 3 del estudio muestra que, desde 2021, el gasto TIC real de las CCAA ha superado sistemáticamente el presupuesto propio disponible. En 2025, dos comunidades gastaron menos del 70% de su presupuesto, mientras que cuatro superaron el 150%. Esta volatilidad indica una planificación presupuestaria insuficiente y una dependencia de fondos extraordinarios que no garantizan la sostenibilidad a largo plazo. Para alcanzar niveles de inversión adecuados, será necesario incrementar los presupuestos propios o asegurar financiación externa estable, pero siempre con la mirada puesta en el mantenimiento posterior de los proyectos.
El capital humano es el motor de cualquier transformación digital, y en la sanidad pública española la situación es preocupante. Según la Tabla 2 del ÍNDICE, entre 2016 y 2025 los recursos humanos externos crecieron un 78,27%, mientras que los propios apenas aumentaron un 38,34%. Desde 2023, el número de profesionales TIC externos supera al de internos, una tendencia que se acentuó con la ejecución de proyectos financiados con fondos europeos.

En 2025, el personal externo representa el 53,17% del total de RRHH TIC, una proporción que los expertos consideran excesiva. La dependencia de consultorías y empresas externas puede generar problemas de continuidad, transferencia de conocimiento y alineación estratégica. Además, los 3.821 profesionales TIC propios son claramente insuficientes para dar servicio a una organización que cuenta con 730.000 empleados, 3.000 centros de salud y 465 hospitales. Como señalamos en nuestro artículo sobre virtualización de servidores, la falta de personal cualificado limita la capacidad de innovación y respuesta.
Los procesos de estabilización de empleo temporal y consolidación de plazas que se están llevando a cabo en la mayoría de los servicios de salud han tenido un efecto inmediato: en 2025 se produjo una disminución del 23,15% del personal laboral TIC respecto a 2024, con una caída especialmente significativa en el nivel A1 (38,03%). Esto refleja una pérdida de talento que deberá ser compensada con nuevas contrataciones y planes de formación específicos.
En un sector donde la continuidad asistencial y la protección de datos son críticas, la seguridad de los sistemas de información (SI) ha cobrado una relevancia creciente. El ÍNDICE SEIS 2025 muestra un incremento continuo de los recursos dedicados a la seguridad: desde 2016, los RRHH en seguridad crecieron un 250% y el gasto en seguridad un 369,57%, muy por encima del crecimiento general del gasto TIC (93,99%).
A pesar de estos avances, los niveles de inversión y personal siguen siendo bajos en comparación con los riesgos existentes. Los ciberataques al sector salud van en aumento, y las vulnerabilidades pueden tener consecuencias graves, desde brechas de datos hasta la interrupción de servicios asistenciales. La seguridad debe ser considerada un servicio asistencial más, y como tal, requiere una inversión permanente y acorde a la amenaza. En este contexto, tecnologías como los datos sintéticos y los agentes de IA pueden jugar un papel clave en la simulación de ataques y la formación de equipos.
El ÍNDICE SEIS 2025 ofrece una fotografía detallada de la situación de las TIC en la sanidad pública española. Si bien se han logrado avances en la concienciación sobre la seguridad y en la ejecución de proyectos financiados con fondos europeos, dos de los tres factores críticos analizados —presupuestos y recursos humanos— están lejos de ser satisfactorios. El presupuesto TIC apenas alcanza el 1,248% del presupuesto sanitario, muy por debajo del 2,5% recomendado, y la plantilla de profesionales TIC propios es insuficiente tanto en cantidad como en cualificación.
Para que la transformación digital del Sistema Nacional de Salud sea una realidad, será necesario un compromiso firme por parte de las administraciones, incrementando las partidas presupuestarias y apostando por la creación de empleo público especializado. La externalización puede ser una solución temporal, pero no puede convertirse en la norma. Como hemos visto en otros ámbitos, como el liderazgo cuántico europeo, la apuesta por el talento y la inversión sostenida son la clave para competir en la nueva economía digital.
Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.