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La ambiciosa hoja de ruta de Microsoft hacia un ordenador cuántico escalable para 2029 vuelve a tambalearse. Un reciente estudio publicado en Nature por el Dr. Henry Legg, de la Universidad de St Andrews, pone en duda la interpretación de los datos experimentales de la compañía sobre las partículas de Majorana, piedra angular de su estrategia cuántica.

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El artículo de Legg, que ha superado la revisión por pares, analiza el marco Topological Gap Protocol (TGP) de Microsoft, diseñado para detectar los esquivos modos cero de Majorana. Según Legg, el TGP presenta fallos fundamentales: "Microsoft afirmó haber construido el equivalente a un reloj suizo de precisión. Sin embargo, cuando abrí la caja para examinar el mecanismo, encontré lo que parecía una caótica mezcla de piezas desajustadas". El investigador sostiene que los resultados podrían explicarse por otras causas y que la selección de datos introdujo sesgos, llevando a conclusiones erróneas.
"Algo producía ruido, pero no parecía el avance que Microsoft había anunciado", añade Legg. "A pesar de los titulares, la gran mayoría de los científicos del campo se mostró escéptica desde el principio; mi crítica simplemente refleja ese escepticismo en el registro científico".
La capacidad de crear modos cero de Majorana, resistentes a errores que afectan a los qubits tradicionales, es esencial para la computación cuántica topológica de Microsoft. Sin embargo, los fermiones de Majorana —partículas teóricas propuestas en 1937— nunca se han observado de forma concluyente. En 2018, Microsoft afirmó haber encontrado evidencias, pero tuvo que retractarse tras ser cuestionado. Nature emitió una nota: "Los resultados de este manuscrito no constituyen evidencia de la presencia de modos cero de Majorana en los dispositivos analizados".

A pesar del revés, Microsoft continuó. En 2025, publicó un nuevo artículo en Nature sobre el chip Majorana 1, y a principios de este mes presentó Majorana 2, afirmando que la inteligencia artificial mejoró la fiabilidad en un factor de 1.000. La compañía aseguró que esto permitiría lograr un ordenador cuántico escalable para 2029, reduciendo a la mitad el calendario inicial. Sin embargo, las críticas de Legg vuelven a poner en entredicho estos avances.
Microsoft defiende su enfoque. Chetan Nayak, vicepresidente de hardware cuántico, declaró: "Mantenemos nuestros resultados y nuestra hoja de ruta. Al final, el éxito consiste en entregar un ordenador cuántico escalable. Confiamos en nuestra capacidad para cumplir con ese objetivo". La compañía destaca su colaboración con DARPA en el programa US2QC y señala que su réplica detallada fue aceptada por Nature. "El escepticismo y el rigor son características del proceso científico, que valoramos", añadió Nayak.
No obstante, Legg critica que Microsoft no ha hecho públicos los datos experimentales en bruto, lo que impide un análisis independiente completo. Sus críticas se centran en el sistema de datos de transporte, no en los datos brutos.

Microsoft no es la única en la carrera cuántica: Google, IBM y Amazon también desarrollan sus propios diseños. Incluso si el hardware madura, muchos expertos creen que la adopción empresarial será gradual. Para las empresas, esto significa que la inversión en preparación cuántica debe ser cautelosa, combinando la exploración de casos de uso con una estrategia de nube híbrida robusta, como se detalla en nuestro artículo sobre Soluciones avanzadas en Microsoft Azure. Además, la seguridad en entornos cuánticos aún está en desarrollo; nuestra Guía de seguridad para Microsoft 365 ofrece pautas aplicables hoy.
La controversia también subraya la importancia de la transparencia en la investigación científica, un tema recurrente en el sector, como se vio con el lanzamiento de organismos de seguridad de código abierto. Mientras tanto, la adopción de tecnologías cuánticas podría beneficiarse de enfoques prácticos como la domótica avanzada para oficinas, que optimiza entornos sin esperar a la próxima revolución.
Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.