La ciberresiliencia como brújula del negocio: cómo sobrevivir al día después del ataque

La ciberresiliencia como brújula del negocio: cómo sobrevivir al día después del ataque

  • 28/jul./2026
  • ForgeNEX by ForgeNEX
  • IA

La ciberseguridad ya no es solo una cuestión de prevenir ataques, sino de garantizar que el negocio pueda seguir funcionando incluso cuando las defensas fallan. Este cambio de paradigma ha convertido la resiliencia cibernética en el pulso vital de las organizaciones. Como señalan los expertos consultados por CSO España, la pregunta clave ya no es "¿podrán atacarnos?", sino "¿cuánto tardaremos en recuperarnos?". En un escenario dominado por ransomware, inteligencia artificial generativa y cadenas de suministro interdependientes, la capacidad de restablecer operaciones, restaurar datos y preservar la confianza se ha consolidado como un indicador estratégico tan relevante como la prevención.

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El nuevo punto de partida: de la recuperación a la continuidad operativa

Doris Seedorf, CEO de Softtek para España, establece el marco: "Tal como analizamos en nuestro White Paper Agenda del CIO: Edición 2026, la resiliencia en materia de ciberseguridad se entiende como una estrategia de continuidad de negocio de extremo a extremo". Ya no basta con restablecer los datos, sino que la empresa debe ser capaz de seguir operando y prestando servicios críticos durante un ataque, minimizando el impacto financiero y reputacional. "Este cambio es obligatorio porque las amenazas actuales destruyen de forma activa los respaldos tradicionales y paralizan cadenas operativas completas", añade Seedorf.

Este enfoque integral resuena con la necesidad de contar con herramientas que permitan una gestión eficiente del tiempo y los recursos, como el control de horas y fichador para registrar exactamente el tiempo dedicado a cada proyecto, algo crítico en la recuperación post-incidente.

Automatización y velocidad máquina: la respuesta a la IA ofensiva

Carlos Baquero, responsable de Desarrollo de Negocio y Preventa de Serval Networks, argumenta que la adopción masiva de la IA generativa ha transformado la ciberseguridad al automatizar y acelerar los ataques ofensivos a "velocidad máquina". "Tareas complejas como el reconocimiento de vulnerabilidades y la ingeniería social ahora son más rápidas y económicas. Ante esta amenaza, los procedimientos manuales tradicionales resultan insuficientes", explica. Por ello, la resiliencia cibernética exige una respuesta automatizada de igual velocidad, basada en playbooks probados para aislar activos, bloquear amenazas y restaurar servicios prioritarios. "Esta automatización no busca reemplazar a los especialistas humanos, sino liberarlos de tareas repetitivas y optimizar los tiempos de respuesta", añade.

Baquero también destaca el segundo punto de inflexión: el regulatorio, impulsado por la norma DORA, aplicable desde enero de 2025. Este reglamento convierte la resiliencia operativa digital en una obligación verificable para el sector financiero, exigiendo gestión de riesgos TIC, notificación de incidentes, pruebas periódicas y supervisión de terceros. "Bajo este marco, vemos que la recuperación tradicional ante desastres resulta insuficiente. Un ciberataque puede comprometer simultáneamente sistemas, identidades, datos y copias de seguridad", advierte.

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La resiliencia como capacidad transversal: más allá de TI

Andrés Mendoza, director técnico para el sur de Europa y Latinoamérica de ManageEngine, explica que en tres años el concepto de resiliencia cibernética ha evolucionado: "Ahora no se trata sólo de 'volver a levantar' los sistemas, sino de mantener las funciones esenciales mientras se absorbe el impacto, recuperar la actividad con garantías y aprender del ataque para fortalecer el entorno". La recuperación ante desastres sigue siendo clave, pero es solo una parte: "La resiliencia empieza antes, con visibilidad de activos críticos, prevención, detección temprana, contención y coordinación de la respuesta".

Mendoza advierte que esta visión no está completamente implantada en España: según su estudio Resiliencia Operativa en 2026, solo un 35% de las organizaciones en España tiene una metodología formal para medir su resiliencia, y apenas un 30% la aborda de forma regular en la dirección. "El problema no es que falten herramientas, lo que falta es un marco común que permita saber y medir si realmente todos los elementos funcionarían de forma coordinada ante una crisis", afirma.

Esta necesidad de integración y coordinación se alinea con soluciones como el chat interno y boards para la comunicación en tiempo real entre equipos, esencial durante la gestión de incidentes.

El contexto geopolítico y la identidad como nuevo campo de batalla

Eutimio Fernández, director regional de Ventas para Iberia en Thales Cybersecurity Products, señala que los ataques no persiguen únicamente un beneficio económico, sino también desestabilizar infraestructuras críticas y administraciones públicas. La irrupción de la IA está rediseñando la infraestructura empresarial, desplazando el foco desde el rendimiento hacia el control. "Por eso la resiliencia ha dejado de ser una cuestión puramente técnica y se ha convertido en un principio estructural del negocio".

Según datos de Thales, las amenazas relacionadas con la identidad representan ya más de tres cuartas partes de todas las brechas de seguridad, y el robo de credenciales sigue siendo el vector de ataque predominante en el 67% de las organizaciones que han sufrido incidentes en infraestructura cloud. "Hoy solo el 34% de las empresas conoce con exactitud dónde están almacenados todos sus datos, y por lo tanto el 66% no los tienen protegidos de forma adecuada", añade Fernández.

Diferencias entre sobrevivir y sucumbir: preparación y simulación

Alessandro Armenia, director de Ciberseguridad de ReeVo, afirma: "Un bloqueo de TI se convierte en un problema serio cuando la empresa no cuenta con un plan. Una organización preparada, con procedimientos definidos y probados, es capaz de recuperarse en pocos minutos; quienes no lo están corren el riesgo de perder horas, días y, en algunos casos, su reputación".

José de la Cruz, director técnico de TrendIA Iberia, coincide: "Las organizaciones que conocen qué servicios son críticos, disponen de procedimientos claros, realizan simulacros periódicos y cuentan con tecnologías que les permiten recuperar datos de forma segura son las que mejor responden a ciberataques". La gestión de un incidente no es solo un reto tecnológico, sino también organizativo y de negocio.

Benjamín Zamora, ingeniero preventa de Infinigate Iberia, añade que las organizaciones más resilientes conocen sus activos y dependencias críticas, tienen responsabilidades claramente definidas y han ensayado sus procedimientos. "En definitiva, no improvisan el día del incidente: ya han practicado cómo seguir operando bajo ataque".

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Errores comunes: parcheo lento, falta de automatización y fragmentación

Eva Puerta, CISO de Check Point Software, identifica el error más crítico: el tiempo de permanencia de la exposición. "Las empresas siguen operando bajo el esquema tradicional de identificar una vulnerabilidad, abrir un ticket y esperar días o semanas a que el equipo de sistemas aplique el parche. Con atacantes que generan exploits en menos de una hora, los ciclos de parcheo tradicionales están rotos". Otro gran fallo es la falta de automatización en la mitigación de incidentes: "Muchas empresas dedican demasiado tiempo a analizar alertas y muy poco a ejecutar acciones automatizadas de contención".

Álvaro Fernández, director de Ventas de Sophos Iberia, destaca la sobreconfianza en la autenticación multifactor: en España, el 92% de los incidentes con credenciales comprometidas ya contaba con alguna forma de MFA. También es habitual priorizar la prevención de vulnerabilidades técnicas cuando el correo electrónico malicioso y el phishing han superado a las vulnerabilidades como principal causa raíz de los ataques de ransomware. "Otro fallo recurrente es tratar la seguridad como un conjunto de herramientas desconectadas. Una empresa típica utiliza más de 45 productos de seguridad distintos, lo que multiplica los paneles de control, el gasto y el trabajo manual", añade.

Este problema de fragmentación puede mitigarse con plataformas integradas como las soluciones avanzadas en Microsoft Azure, que ofrecen innovación y escalabilidad para centralizar la gestión de seguridad.

Métricas que importan: más allá de los indicadores técnicos

Víctor Calvo, responsable de Comunicaciones y Seguridad SNOC de fibratel, insta a los consejos de administración a medir la resiliencia con indicadores ligados al impacto sobre el negocio. "Es importante conocer cuánto tiempo tarda la organización en detectar un incidente, contenerlo y recuperar los servicios críticos, pero también la disponibilidad real de esos servicios, el grado de automatización de la respuesta, el porcentaje de restauraciones verificadas con éxito y la cobertura de la monitorización continua". La resiliencia no se demuestra con un documento, sino comprobando que la organización puede seguir operando durante un incidente.

Normativas DORA y NIS2: el cumplimiento como brújula, no como trámite

Javier Jurado, director de Desarrollo de Negocios en Exclusive Networks Iberia, explica que estas normativas están convirtiendo la resiliencia en una capacidad que debe demostrarse de forma tangible. DORA exige al sector financiero gestionar el riesgo TIC, realizar pruebas avanzadas de resiliencia y supervisar proveedores; NIS2 refuerza esa lógica en sectores críticos, trasladando la responsabilidad legal y operativa a los órganos de dirección. "La resiliencia deja de ser una cuestión técnica y pasa a formar parte esencial del gobierno corporativo".

Jurado advierte que el cumplimiento legal no debe ser un mero ejercicio documental: "Las normativas deben servir como brújula, pero jamás pueden quedarse en un simple trámite burocrático. El cumplimiento no sustituye a la resiliencia, ya que esta solo existe cuando las medidas de protección funcionan eficazmente bajo presión".

En este camino, el canal y los distribuidores de valor añadido juegan un papel determinante al conectar tecnologías, conocimiento especializado y servicios capaces de cubrir todo el ciclo de seguridad. "Atrás queda la etapa en la que simplemente se acumulaban soluciones aisladas, para dar paso a la fase de construir una arquitectura coherente que permita a la organización conservar el pulso y orientarse incluso en medio de la peor crisis", concluye.

La evolución hacia la ciberresiliencia también requiere un cambio cultural y de talento, como se analiza en el artículo Talento vs. Tecnología: Cómo Europa puede cerrar la brecha en la era de la IA, y la experiencia de empresas como Syvalue demuestra que la especialización y la confianza son clave para innovar en este ámbito.


Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.

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