CRM y metodología: por qué la tecnología no vende si no cambias tu forma de trabajar

CRM y metodología: por qué la tecnología no vende si no cambias tu forma de trabajar

En el ecosistema actual de software empresarial, pocas herramientas generan tantas expectativas como un CRM. Sin embargo, Manuel García Pinacho, cofundador y CEO de WolfCRM, lanza una advertencia directa: “Un CRM por sí solo no ayuda a vender si no se cuenta con la metodología adecuada”. En una entrevista con ComputerWorld, el directivo desgrana las claves que han permitido a su compañía crecer frente a gigantes como Salesforce o HubSpot, especialmente en sectores como alimentación y bebidas, donde se ha convertido en un referente.

manuel-garcia-pinacho-wolfcrm-un-crm-por-si-solo-n-0.jpg

La evolución del CRM: de herramienta comercial a plataforma global

García Pinacho recuerda que, en sus orígenes, el CRM estaba enfocado casi exclusivamente a los equipos comerciales: control de visitas, toma de pedidos y tareas similares. “Hoy la visión es mucho más global. Cualquier departamento que tenga una relación directa o indirecta con el cliente se ha integrado dentro del entorno CRM”, explica. Esto incluye marketing, para gestionar campañas, y customer service, para el control de incidencias. “Antes estas funciones se realizaban mediante aplicaciones externas. Ahora lo que se intenta es integrar y globalizar todas esas funcionalidades dentro de una misma plataforma”, añade.

Desmontando mitos: el CRM no vende por sí solo

“El principal mito es pensar que por tener un CRM se va a vender más automáticamente”, afirma García Pinacho. Para él, la tecnología es un facilitador, no un sustituto de una metodología de trabajo sólida. “Cuando me preguntan en una demostración para qué sirve un CRM, respondo que sirve para vender más. Pero eso no significa que la herramienta venda por sí sola. No hace magia. No visita clientes, no realiza presentaciones ni cierra operaciones. Lo que hace es crear una metodología de trabajo, reducir la carga administrativa de los equipos comerciales y hacerlos más eficientes. En consecuencia, lo que realmente aporta es tiempo para generar más oportunidades de venta y terminar vendiendo más”, argumenta.

Este enfoque es especialmente relevante en el contexto de la gestión de clientes en sectores verticales, donde la personalización marca la diferencia.

La inteligencia artificial como aliada real

WolfCRM ha integrado inteligencia artificial desde hace más de un año, pero sin caer en el “humo” que a menudo rodea a esta tecnología. “La utilizamos principalmente en la atención al cliente para optimizar respuestas automáticas, gestionar incidencias, resolver problemas, generar informes y captar información externa que permita enriquecer los datos de un cliente potencial”, detalla García Pinacho. No obstante, reconoce que el mercado aún está identificando en qué áreas la IA puede aportar un valor diferencial real. “Cada empresa tiene necesidades distintas. Por ejemplo, para algunas organizaciones resulta fundamental automatizar la gestión de incidencias y ahí es donde nosotros tratamos de aportar valor”, puntualiza.

manuel-garcia-pinacho-wolfcrm-un-crm-por-si-solo-n-1.jpg

El problema de la metodología en la gestión comercial

Para García Pinacho, el principal escollo no es la tecnología, sino la falta de metodología. “Siempre pongo el mismo ejemplo: un CRM por sí solo no ayuda a vender. Si una empresa no tiene una metodología adecuada, no implanta correctamente la herramienta y no hace seguimiento de su utilización, el sistema no va a funcionar”. Denuncia que en España es frecuente implantar tecnología sin el acompañamiento de una metodología de trabajo real. “Y ese es uno de los principales problemas que seguimos viendo en España”, añade. La falta de liderazgo también es clave: “Si quieres que un equipo comercial trabaje con un CRM, pero quien lo dirige no lo utiliza ni predica con el ejemplo, es muy difícil que el resto del equipo lo haga bien”.

La importancia de un dato único

En un mundo donde la integración con sistemas como SAP, Microsoft Dynamics o Sage es cada vez mayor, García Pinacho destaca la necesidad de “disponer de una plataforma capaz de centralizar toda la información del cliente en un único dato o visión unificada”. El objetivo es que el usuario no tenga que entrar en siete aplicaciones distintas para obtener toda la información de un cliente. WolfCRM, por ejemplo, permite acceder desde una ficha de cliente a datos del ERP, evitando la dispersión.

Decisiones estratégicas ganadoras: especialización y acompañamiento

WolfCRM ha logrado ganar terreno frente a competidores con más recursos gracias a dos decisiones clave. La primera es la especialización en nichos de mercado, como el sector bodeguero. “Aunque nacimos como un CRM generalista, detectamos una oportunidad en varios nichos porque empezamos a desarrollar funcionalidades que otros CRM no ofrecían”, explica. La segunda es el acompañamiento: “Nos bajamos al barro, trabajamos con sus equipos comerciales y con los distintos departamentos para ayudarles a definir metodologías de trabajo. Eso nos aporta un valor diferencial muy importante”. Como resultado, más del 92% de las grandes bodegas españolas trabajan con su tecnología, y su tasa de abandono está muy por debajo de la media del mercado.

manuel-garcia-pinacho-wolfcrm-un-crm-por-si-solo-n-2.jpg

El valor de lo nacional y la ambición internacional

García Pinacho defiende la calidad del software empresarial español, pero lamenta la falta de notoriedad frente a las grandes marcas internacionales. “Salesforce, por ejemplo, es un CRM magnífico, pero dispone de una capacidad de inversión publicitaria y de posicionamiento que empresas como la nuestra no tenemos”. Cree que las compañías nacionales deben ser “más ambiciosos a la hora de salir a mercados internacionales. Es un paso que a las empresas españolas de software a menudo nos cuesta dar y que, sin duda, nos ayudaría a competir mejor”.

Estrategia de crecimiento y futuro del software empresarial

De cara a los próximos años, WolfCRM planea seguir ensanchando mercados dentro de sectores relacionados con su especialización, como el vino, la energía y la alimentación. “Empezar de cero en mercados donde no tienes especialización sería mucho más complejo”, afirma. En cuanto al futuro del software empresarial, García Pinacho vislumbra una capa superior de agentes inteligentes que interactuarán con las distintas aplicaciones. “Podemos imaginar un escenario en el que exista un agente personalizado al que simplemente le pidas información o acciones. Ese agente se encargará de interactuar con las distintas aplicaciones y reunir toda la información necesaria. Todo eso se gestionará desde una capa superior capaz de comunicarse con los distintos sistemas, enviar información, obtener datos y coordinar procesos. Creo que ahí está el futuro”.

Este enfoque hacia la automatización inteligente resuena con tendencias como la confianza en agentes de IA y la integración de sistemas en entornos corporativos.


Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.

Compartir: