Seville, Spain
Seville, Spain
+(34) 624 816 969
Table of contents [Show]
Microsoft está a punto de dar un paso decisivo en la seguridad de sus sistemas operativos que tendrá consecuencias profundas para empresas y profesionales IT. La compañía prepara la retirada definitiva de un programa de certificación de controladores que, aunque oficialmente obsoleto desde 2021, ha seguido siendo utilizado ampliamente y representa una vulnerabilidad crítica que ha persistido durante dos décadas.

En los primeros años 2000, Microsoft implementó un sistema de firma cruzada que permitía a terceros firmar controladores del núcleo del sistema operativo utilizando certificados considerados de confianza. Este programa, diseñado para facilitar la compatibilidad de hardware, tenía un defecto fundamental: no garantizaba la seguridad ni la compatibilidad real del código del núcleo, ya que estaba gestionado por terceros que almacenaban las claves privadas asociadas a los certificados.
Según la propia Microsoft, este modelo derivó en "abusos y robos de credenciales" que comprometieron tanto a clientes como a plataformas enteras. Aunque el programa quedó oficialmente obsoleto en 2021 y los certificados han expirado, muchos controladores firmados bajo este esquema han seguido siendo aceptados como válidos por Windows, creando una ventana de vulnerabilidad que los atacantes han podido explotar.
A partir de abril de 2026, Microsoft retirará la confianza a los controladores del núcleo que no hayan sido verificados a través de su Programa de Compatibilidad de Hardware de Windows (WHCP). Este programa somete los controladores a análisis de malware exhaustivos y pruebas rigurosas de compatibilidad con el hardware y el sistema operativo, garantizando que cumplen con los requisitos más recientes de seguridad y conformidad.
"Básicamente, Microsoft está cerrando una brecha de seguridad crítica de 20 años en su sistema operativo", explica David Shipley de Beauceron Security. "Los controladores tienen acceso al núcleo del sistema y pueden abusar de ese nivel privilegiado para desactivar antivirus o herramientas de monitorización. Este cambio corrige una vulnerabilidad estructural que ha estado presente desde principios de los 2000."

Reconociendo el impacto potencial en aplicaciones heredadas y casos de uso específicos, Microsoft ha diseñado una implementación gradual que busca equilibrar seguridad y compatibilidad. La nueva política se desplegará inicialmente en "modo de evaluación" con la actualización de Windows 11 y Windows Server prevista para abril de 2026.
Durante esta fase, el sistema operativo monitorizará la carga de controladores para detectar posibles problemas de compatibilidad. Este modo se mantendrá hasta completar ciertos umbrales de uso (100 horas de ejecución y entre dos y tres reinicios). Si durante ese periodo todos los controladores son considerados fiables, la política se activará automáticamente. En caso contrario, el sistema seguirá en evaluación hasta que desaparezcan los controladores problemáticos.
Para minimizar el impacto en entornos empresariales, Microsoft mantendrá una lista de controladores permitidos que se centrará en aquellos antiguos pero ampliamente utilizados y con buena reputación. Esta lista se basa en datos reales de uso empresarial recopilados durante los últimos dos años, lo que refleja un enfoque basado en evidencia.
Además, los administradores podrán aplicar excepciones mediante Application Control for Business, lo que permitirá el uso de controladores firmados de forma privada en entornos corporativos específicos. Estas excepciones requerirán autorización mediante claves criptográficas vinculadas al dispositivo, añadiendo una capa adicional de seguridad.
Los analistas coinciden en que esta medida representa una mejora significativa en términos de seguridad, pero advierten sobre sus implicaciones prácticas. "No responde a un incidente concreto, sino a una estrategia a largo plazo para eliminar riesgos evitables", señala Thomas Randall de Info-Tech Research Group.
El principal desafío radica en el hardware heredado. La desactivación de controladores antiguos puede dejar inoperativos dispositivos personalizados, especialmente en entornos IoT o en sectores críticos como el sanitario, donde equipos como máquinas de rayos X podrían verse afectados. En la industria manufacturera, donde sistemas de control industrial pueden depender de hardware especializado con décadas de antigüedad, el impacto podría ser aún más significativo.
Esta situación refleja una tendencia más amplia en el sector tecnológico, donde la reconfiguración de infraestructuras heredadas se ha convertido en un desafío estratégico para muchas organizaciones.

"El principal riesgo para las organizaciones es la existencia de dependencias ocultas", advierte Randall. "Sectores como la industria o la sanidad, donde se utilizan sistemas heredados o hardware especializado, son especialmente vulnerables. El dispositivo puede seguir funcionando correctamente, pero depender de un controlador antiguo que nunca se ha actualizado. Si ese controlador no está en la lista de permitidos y no existe alternativa, el sistema puede dejar de funcionar."
Esta situación subraya la importancia de contar con socios estratégicos en ciberseguridad que puedan ayudar a las organizaciones a navegar estas transiciones complejas.
Aunque existen excepciones, los expertos advierten que serán temporales. "Incluso los controladores permitidos tienen los días contados", afirma Randall. "Es previsible que Microsoft termine eliminándolos a medida que avance hacia un ecosistema de controladores plenamente verificados."
Para prepararse adecuadamente, las organizaciones deberían:
¿Dificultará esto el desarrollo de malware? Probablemente sí. ¿Lo eliminará por completo? No. "El malware seguirá evolucionando, pero su impacto se reduce, y eso ya es una victoria", admite Shipley.
Esta medida forma parte de una tendencia más amplia en Microsoft hacia una postura de seguridad más proactiva, similar a los cambios que hemos observado en sus enfoques sobre desarrollo y formación. La transición hacia un ecosistema de controladores plenamente verificados se perfila como inevitable, y las empresas que se anticipen a estos cambios estarán mejor posicionadas para evitar interrupciones operativas.
En un contexto donde la transformación tecnológica silenciosa está redefiniendo todos los aspectos de la infraestructura IT, esta corrección de seguridad representa tanto un desafío como una oportunidad para modernizar sistemas heredados y fortalecer posturas de seguridad que habían dependido durante demasiado tiempo de mecanismos obsoletos.
Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.