Del TPV al ecosistema invisible: cómo el canal se reinventa como integrador de pagos inteligentes

Del TPV al ecosistema invisible: cómo el canal se reinventa como integrador de pagos inteligentes

La industria de pagos está viviendo una metamorfosis silenciosa pero profunda. Ya no basta con ofrecer un terminal de punto de venta (TPV) o un gateway de pago online; la nueva frontera consiste en disolver la transacción dentro del software de gestión empresarial, haciendo que el acto de pagar sea casi imperceptible para el usuario. Esta visión, compartida por Jesús Molina, director de Partners y Distribución de Dojo, sitúa al canal ante una encrucijada estratégica: o sigue siendo un mero revendedor de hardware o se transforma en un integrador de valor que orquesta experiencias financieras fluidas.

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El pago invisible: una cuestión de confianza

Molina afirma que el llamado “pago invisible” ya no es una tendencia de futuro, sino un proceso en plena aceleración. “Cada vez estamos más cerca”, asegura. Sin embargo, advierte de que todavía existen barreras relacionadas con la confianza del usuario final. Y lo explica con estas palabras: “Hay modelos de pagos donde yo entro a la tienda, cojo productos y me voy sin pagar. Pero todavía no cumplen uno de los tres principales puntos que hemos hablado antes: el cliente percibe que eso no es seguro, que algo está ocurriendo detrás con sus datos de tarjeta o que quizás le carguen más importe de lo que ha comprado. Entonces, todavía no genera la suficiente confianza”.

Este escepticismo recuerda los primeros días de la ciberseguridad cuántica, donde la promesa de seguridad absoluta chocaba con la desconfianza del mercado. Para que el pago invisible se generalice, los integradores deberán educar al consumidor y garantizar transparencia en cada transacción.

Del pago como producto al pago como experiencia

Para Jesús Molina, el gran cambio del mercado ha sido entender el pago como parte de la experiencia global del cliente y no como un elemento aislado. En este escenario, la integración tecnológica adquiere un papel central, aunque insiste en que conectar tecnologías “por conectar” carece de sentido si no se resuelven problemas concretos del negocio.

“Estamos en un mundo hiperconectado —dice— donde la APIficación nos ha permitido conectar casi todo con todo, pero muchas veces la pregunta es: ‘¿Y para qué?’”, señala.

Desde su punto de vista, el verdadero valor de la integración reside en resolver casos de uso reales dentro del comercio. “Si tú tienes una integración de pagos capaz de reducir el número de paseos que se da un camarero a la caja para cerrar mesas y volver a sentar clientes, ahí estás resolviendo un problema. Ese camarero podrá dedicar su tiempo a vender más platos o más bebidas en lugar de estar desplazándose constantemente”, apostilla.

Por eso considera que la clave reside en entender las necesidades operativas del negocio y adaptar la tecnología a esos escenarios concretos. “Los problemas obedecen a los casos de uso que cada comercio tiene en su día a día. Si la integración no cubre esos problemas reales, no tiene mucho sentido”, explica.

Disponibilidad y robustez tecnológica

Dojo se posiciona en ese ecosistema como un especialista en pagos integrado dentro de procesos más amplios de digitalización. En este contexto, Molina reconoce que el proveedor de pagos debe asumir una responsabilidad crítica. O lo que es lo mismo: garantizar que todo funcione cuando llega el momento de ejecutar la transacción.

“Parece que son cosas que damos por hecho, pero cuando fallan llaman muchísimo la atención. El proveedor de pagos tiene que tener una disponibilidad muy alta. No nos podemos permitir que, cuando llega el momento clave de pasar la transacción, nuestros servidores estén caídos”, admite.

En este sentido, considera que toda la experiencia de integración pierde valor si falla el último paso del proceso. “Toda esa resolución de casos de uso no vale para nada porque algo tan sencillo como que aparezca un ‘aceptado’ falla”, añade.

Por ello, preguntado por el papel de Dojo, la idea clara que deja es esta: “Ser el mejor partner de pagos que un tercero puede elegir y que un comercio puede elegir”.

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La IA ya trabaja en la trastienda

Aunque muchas veces el usuario final todavía no percibe aplicaciones visibles de inteligencia artificial (IA) en el pago, Jesús Molina asegura que esta tecnología ya está profundamente integrada en la operativa del sector. Es más, admite que “ya es una realidad en el mundo de los pagos y quien le esté dando la espalda está cometiendo un error”.

A su juicio, su impacto ya se deja notar en áreas como la detección de fraude, el onboarding de clientes o el análisis de datos. “Nos permite acelerar a la hora de combatir potenciales fraudes, acelerar el alta de clientes y crear herramientas para analizar toda la data y extraer insights comerciales”, explica.

No obstante, Molina matiza que la IA todavía trabaja principalmente “en la trastienda”. Lo que le lleva a decir que “quizás el usuario no esté viendo una capa de inteligencia artificial como tal, pero nosotros la estamos utilizando a tope”, reconoce.

Esta aplicación silenciosa de la IA recuerda a cómo la domótica avanzada opera en segundo plano para optimizar entornos sin que el usuario sea consciente.

El canal deja de ser revendedor

Uno de los cambios más relevantes que observa el director de Partners y Distribución de Dojo afecta directamente al canal y a los desarrolladores de software. En su opinión, el ISV ha dejado de integrar pagos únicamente porque un cliente lo pida y ha empezado a entenderlos como una pieza estratégica de su producto.

“Antes el software se integraba casi a regañadientes porque un cliente lo pedía. Ahora están evolucionando a entender que son un actor principal en la distribución del pago”, explica.

En su opinión, los proveedores de software ya asumen que el pago debe formar parte de su roadmap de producto. “No se plantean la evolución de un producto sin hablar de pagos”, reconoce también.

Además, considera que el pago representa una nueva vía de ingresos en un mercado cada vez más competitivo. “Para ellos es estratégico habilitar una nueva palanca de negocio y apoyarse en players tecnológicos como nosotros para generar ingresos en la parte de pagos”.

Qué debe buscar un ISV en un ‘partner’ de pagos

Al ser preguntado por qué necesita hoy un partner para diferenciarse de un simple revendedor, Jesús Molina insiste en la importancia de la robustez tecnológica y la capacidad de adaptación.

Por su experiencia sabe que “el partner necesita confiar en el mejor player del mercado en cuanto a robustez de solución tecnológica”, lo que implica disponer de integraciones estables, cobertura omnicanal y capacidad para adaptarse continuamente a las nuevas formas de pago que demandan los consumidores.

Es más, no duda en recordar que “hace unos años pasamos de pagar con banda magnética y firmar una boleta a pagar con la cara o con un simple contactless desde el móvil”. Por ello, cree que el partner de pagos debe acompañar al ISV en toda la evolución del mercado. “Aunque el pago parezca algo commoditizado, todos los días evoluciona nuestra forma de pagar. El usuario no se da cuenta y muchas veces el comercio tampoco, pero el proveedor tecnológico sí tiene que darse cuenta”.

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Verifactu: obligación regulatoria y oportunidad de digitalización

No podía faltar en esta charla un tema muy unido a los pagos como es la llegada de Verifactu, normativa que obligará a transformar los sistemas de facturación de miles de negocios en España.

Lejos de verlo únicamente como una imposición regulatoria, Molina considera que puede convertirse en un catalizador para modernizar el comercio, por lo que tiene claro que “Verifactu es una oportunidad para todos y también un reto para todos”.

Jesús Molina cree que muchos negocios todavía operan con herramientas obsoletas que limitan su capacidad de gestión. Es más, tiene claro que “no tiene mucho sentido que las cajas registradoras sigan estando en millones de comercios porque eso empobrece la gestión de tu negocio”.

Desde su punto de vista, la normativa puede servir para impulsar una digitalización progresiva del pequeño comercio. “Quizás Verifactu ayude a que los comercios empiecen a tener más control de lo que pasa en el día a día de sus locales”.

Además, anticipa que también provocará cambios en el modelo comercial del canal y de los fabricantes de software. En su opinión, Verifactu “es una oportunidad para pasar del pago por licencia a modelos de pago por uso o modelos transaccionales”.

No obstante, advierte de que este cambio obligará a elevar el nivel de servicio. “Cuando eliminas barreras de entrada también eliminas barreras de salida. Entonces has de hacer muy bien tu trabajo y proveer un muy buen servicio”.

En consecuencia, pese a las incertidumbres regulatorias y los retrasos que ya ha sufrido la normativa, Jesús Molina insiste en la necesidad de trasladar un mensaje positivo al mercado. Por eso recomienda “leer Verifactu en positivo y no en negativo”, dice para concluir este encuentro con DEALERWORLD.

Este enfoque regulatorio como oportunidad recuerda a cómo la transformación digital en logística convirtió exigencias normativas en ventajas competitivas. Del mismo modo, los ISV que integren pagos y facturación electrónica de forma nativa estarán mejor posicionados para liderar el mercado.


Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.

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