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La fiebre de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de centros de datos a hiperescala, pero el Estado de Nueva York ha decidido pisar el freno. La gobernadora Kathy Hochul firmó un decreto ejecutivo que impone una moratoria de hasta un año a la concesión de permisos medioambientales para nuevas instalaciones, mientras se desarrolla un marco normativo que proteja a los contribuyentes, la red eléctrica, el medio ambiente y las comunidades locales. Esta medida, calificada como la primera de su tipo en el país, podría marcar un punto de inflexión en la forma en que se regulan estas infraestructuras críticas.

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Nueva York, al igual que otros estados, enfrenta una demanda 'sin precedentes' de desarrollo de centros de datos que requeriría 'cantidades ingentes' de energía y agua, según Hochul. La reacción de las comunidades locales se acelera al mismo ritmo, y la moratoria busca dar tiempo para evaluar los impactos y establecer reglas claras. Matt Kimball, vicepresidente y analista principal de tecnologías de centros de datos en Moor Insights & Strategy, describe esto como 'un síntoma de un problema mayor a escala nacional: la demanda informática supera con creces la capacidad de la red eléctrica'.
Durante el año de pausa, Nueva York elaborará una 'Declaración genérica de impacto ambiental' (GEIS) para evaluar los efectos de la construcción y operación de centros de datos, incluyendo consumo de agua, energía y calidad del aire. Además, en un plazo de 60 días, se publicará un Marco de Inversión Comunitaria (CIF) que guiará a los gobiernos locales en las negociaciones con los operadores. Este marco propone una contribución de 1 millón de dólares por megavatio (MW) de demanda prevista, lo que significa que un centro de 50 MW debería reinvertir 50 millones de dólares en la comunidad de acogida.
El CIF incluirá 'compromisos de buena vecindad' en paisajismo, mitigación de ruido y luz, compromisos laborales con sindicatos, y un fondo de inversión comunitaria para apoyar la vitalidad económica local. Los operadores podrían financiar infraestructuras públicas, vivienda, formación laboral o expansión de banda ancha. 'Disponer de un manual publicado sobre cómo hacer que esto funcione en todo el estado, en lugar de tener que negociarlo condado por condado, debería suponer una ventaja para todos', señala Kimball.

Uno de los aspectos más destacados de la medida es la posible derogación de las exenciones del impuesto sobre las ventas para los grandes centros de datos ya existentes. Kimball subraya que 'los estados de todo el país llevan años subvencionando las ampliaciones para atraer el negocio de los centros de datos. Esto podría suponer el principio del fin de esas subvenciones para muchos estados'. La moratoria también contempla la creación de un fondo para que los centros de datos inviertan en la anticuada red eléctrica del estado y apoyen la adquisición de nuevas energías limpias.
Para los responsables de TI, esta noticia es una señal de que el suministro eléctrico y la concesión de permisos son ahora 'variables de primer orden' en las estrategias de infraestructura, junto con el coste y la latencia. Las empresas que basan su estrategia de nube en capacidad hiperlocal deben reevaluar sus supuestos. Los CIO y responsables de TI deberían colaborar con los proveedores para obtener claridad sobre la capacidad regional. La moratoria podría provocar un 'salto de fronteras' hacia estados vecinos como Pensilvania, Connecticut o Nueva Jersey, pero no será generalizado. En cambio, se espera una presión gradual: menor disponibilidad de coubicación y precios más firmes en el área metropolitana de Nueva York, mientras que los proveedores de nube podrían dirigir nueva capacidad de IA hacia regiones como Georgia, Ohio, Texas y Utah, donde el suministro eléctrico y la permisología son más predecibles.
Jeremy Roberts, director sénior de investigación y contenidos de Info-Tech Research Group, considera que la moratoria es un 'punto de inflexión' y una forma de apaciguar a una opinión pública indignada. 'A la gente no le gusta que los centros de datos no generen muchos puestos de trabajo, ocupen mucho espacio, consuman mucha energía y recursos, y puedan ser ruidosos y malolientes'. Sin embargo, el impacto será macro, ya que la moratoria se centra en hiperescalares. 'Si tenía pensado construir un centro de datos en Nueva York y no se llama Satya Nadella, probablemente esto no le afectará', ironiza Roberts.

Roberts apunta que las empresas están desviando presupuestos de TI del software y mainframes para acumular hardware de IA, como servidores y chips de memoria, anticipándose a problemas de suministro y subidas de precios. Esto se refleja en la histórica caída de acciones de IBM. 'Si las empresas planean invertir en cualquier cosa que use almacenamiento o CPU, pagarán más en el futuro', advierte. No obstante, las limitaciones suelen inspirar innovación: los hiperescalares podrían encadenar centros de datos más pequeños o adaptarse de otras formas. 'La gente es infinitamente creativa', concluye Roberts.
Para las empresas que buscan optimizar sus operaciones, es crucial contar con herramientas que permitan un control preciso de los recursos. Por ejemplo, un sistema de control de horas y fichador puede ayudar a registrar el tiempo de trabajo por proyecto, mejorando la eficiencia. Asimismo, la formación continua es clave; un módulo e-learning permite lanzar y gestionar cursos en línea para mantener al equipo actualizado. La seguridad de la infraestructura también es prioritaria: la configuración de VPNs seguras y firewalls es fundamental para proteger la red. Y para negocios con necesidades específicas, un CRM para talleres y SAT facilita la gestión de órdenes de trabajo, stock y portal de cliente.
Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.