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La Administración Trump ha decidido posponer, al menos por ahora, la inclusión de la startup china de inteligencia artificial DeepSeek, del fabricante de chips ChangXin Memory Technologies (CXMT) y de más de un centenar de compañías consideradas riesgos para la seguridad nacional en su lista negra comercial. La noticia, adelantada por Reuters, revela un complejo juego de equilibrios entre la política comercial y la seguridad nacional.

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Según fuentes cercanas a la agencia, la decisión responde al deseo de la Casa Blanca de evitar una escalada de tensiones con Pekín en un momento especialmente delicado. Un comité interinstitucional ya había decidido el año pasado añadir a DeepSeek, CXMT y otras compañías a la lista de entidades del Departamento de Comercio, pero la implementación se ha frenado.
Este aplazamiento no es un hecho aislado. De hecho, según analistas del sector, la ausencia de nuevas inclusiones desde octubre de 2025 marca el período más largo sin actualizaciones en una década. Philip Luck, investigador del Center for Strategic and International Studies y experto en cadenas de suministro globales, señala que esta pausa refleja cómo la política comercial está eclipsando una herramienta clave de seguridad nacional.
DeepSeek no es una empresa cualquiera. La startup china de inteligencia artificial ha sido acusada por rivales estadounidenses de prácticas agresivas. Por ejemplo, Anthropic afirmó haber detectado una campaña de DeepSeek y otros dos laboratorios chinos para extraer capacidades de su plataforma Claude de manera ilícita, con el objetivo de mejorar sus propios modelos. OpenAI también advirtió a legisladores estadounidenses de que DeepSeek intentaba acceder a sus sistemas.
Estas acusaciones ponen de manifiesto la creciente rivalidad en el campo de la IA, donde los datos y los modelos se han convertido en activos estratégicos. La decisión de no incluir a DeepSeek en la lista negra podría interpretarse como un intento de no cerrar del todo las puertas a la cooperación, aunque la tensión sigue latente.

ChangXin Memory Technologies (CXMT) tampoco es un actor menor. Este fabricante de chips de memoria fue designado como empresa militar china por el Departamento de Defensa durante la Administración Biden. Hace un año, el Departamento de Comercio ya consideró incluirla en su lista de entidades, pero la medida no se materializó.
La importancia de CXMT radica en su papel en la cadena de suministro de semiconductores. Como recordó Kevin Kurland, exfuncionario del Departamento de Comercio, “el hecho de que EE. UU. no haya incluido nuevas empresas desde octubre demuestra que la política comercial está eclipsando una herramienta clave de seguridad nacional”.
Además, la ausencia de nuevas inclusiones contrasta con la retórica dura de la Administración Trump. A principios de 2025, se anunció la sustitución de una normativa impulsada por Joe Biden para regular el acceso global a chips de IA de origen estadounidense. Sin embargo, la nueva regulación aún no se ha publicado, y la anterior tampoco se aplica, lo que podría haber abierto una vía para exportar estos chips a empresas chinas fuera de China.
Tanto DeepSeek como CXMT han declinado hacer comentarios al respecto. La Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento de Comercio, encargada de supervisar la lista, tampoco ha ofrecido explicaciones detalladas. En un comunicado, la BIS se limitó a señalar que utiliza “muchas herramientas de política y cumplimiento, incluida la lista de entidades, a diario para combatir a actores maliciosos”.

Este episodio es solo un capítulo más de la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China. Mientras Washington recurre a aranceles y controles de exportación para contener el avance de Pekín, China mantiene una posición dominante en tierras raras, esenciales para la industria de defensa, la automoción y la fabricación de chips.
Jeffrey Kessler, subsecretario de Comercio para Industria y Seguridad, ha tratado desde finales de 2025 de evitar la inclusión de entidades chinas para no agravar las tensiones, según fuentes consultadas por Reuters. Sin embargo, diversos analistas consideran que esta ausencia de nuevas inclusiones es muestra de la incapacidad de la Administración Trump para actuar o establecer nuevas normas que frenen amenazas que podrían mitigarse mediante restricciones a la exportación.
En este contexto, la ciberseguridad y la protección de la propiedad intelectual se convierten en temas centrales. La decisión de aplazar la inclusión de DeepSeek y CXMT en la lista negra no solo afecta a estas empresas, sino que también tiene implicaciones para todo el ecosistema tecnológico global.
Para las empresas europeas, especialmente las pymes que buscan adoptar soluciones de IA, esta situación genera incertidumbre. La sostenibilidad y la seguridad deben ir de la mano, y la falta de claridad regulatoria puede frenar la innovación.
Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.