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La inteligencia artificial promete eficiencia, pero un nuevo estudio de Gartner revela que asociarla directamente con recortes de plantilla puede ser un error estratégico. La consultora encuestó a 350 líderes empresariales de grandes organizaciones globales que ya utilizan agentes de IA y herramientas de automatización inteligente, y descubrió que el 80 % informó de una reducción de plantilla como resultado de las iniciativas de IA, en algunos casos de hasta un 20 %. Sin embargo, esos despidos no siempre se traducen en un mejor retorno de la inversión (ROI).

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Para Helen Poitevin, vicepresidenta distinguida y analista de Gartner, “no existe conexión ni correlación entre quienes están logrando un retorno de la inversión (ROI) y los despidos”. Añade que la reducción de plantilla “no es la mejor” métrica para medir el ROI. Otros factores, como los ingresos, el crecimiento y el tiempo de comercialización, son más eficaces para lograr un ROI sólido.
Poitevin determina que quienes sólo se fijan en la plantilla tienden a ser los “rezagados”, porque no persiguen el conjunto más amplio de valor al que pueden acceder. “Este enfoque también puede ser muy perjudicial en un sentido más amplio”, admite, señalando que algunas organizaciones que recortaron personal se vieron obligadas a volver a contratar empleados poco después.
Esto no significa que las empresas no estén recortando puestos de trabajo, sino que hacerlo no es la principal vía para lograr un ROI sólido. En cambio, las organizaciones con mayores niveles de retorno de su inversión miraron más allá de la reducción de plantilla y vieron la IA como una forma de mejorar la productividad de los empleados.
Para Poitevin, estas organizaciones son más propensas a mejorar las competencias del personal para utilizar herramientas de IA, vincular la contratación y los criterios de rendimiento a la competencia en IA, y establecer “vías de transición” para los conjuntos de habilidades y funciones que se verán afectados por los planes de automatización. Esto se alinea con estrategias como el hardening y mantenimiento de servidores Linux, donde la automatización no reemplaza al administrador sino que potencia su labor.

Por eso recomienda “planificar los despidos cuando se produzcan, pero, lo que es más importante: hay que planificar la transformación de la plantilla y buscar formas de valor más amplias a través de la cartera de inversión en IA, más allá del simple coste laboral”. Un enfoque similar al que se aplica en la gestión de energía y telecom, donde el control de contratos y comisiones va de la mano con el seguimiento en vivo para optimizar recursos sin sacrificar talento.
Para quienes temen un apocalipsis laboral por la IA, Gartner ofrece esperanza: para 2029, el número de puestos de trabajo creados por la IA superará a los que se pierdan. Entre 2023 y 2029, se automatizarán aproximadamente 6 millones de puestos de trabajo en todo el mundo, una cifra pequeña frente a los 2.000 millones de empleos disponibles. La predicción sugiere que la IA remodelará el lugar de trabajo en lugar de sustituir masivamente a los trabajadores, al menos en un futuro previsible.
Poitevin cree que la IA “no está provocando un apocalipsis laboral, pero sí está desatando el caos, cambiando la forma en que las personas trabajan”. Esto no significa que la disrupción pueda evitarse: alrededor de 32 millones de trabajadores cada año verán transformadas sus funciones, lo que les obligará a “replantearse qué hacen, cómo lo hacen y qué se considera ‘bueno’”.

Se espera que el despliegue de la IA genere una nueva demanda de mano de obra en 2027 y 2028, compensando los recortes del año siguiente. El aumento incluirá una mayor demanda de puestos existentes, impulsada por las ganancias de productividad, así como la creación de nuevos roles en gestión del cambio y transformación empresarial. Según Gartner, una mayor adopción de herramientas de IA también dará lugar a nuevos modelos de negocio, similar al auge del comercio electrónico que incrementó la demanda de repartidores o al de Excel que generó más analistas financieros.
Este escenario recuerda a cómo proyectos como OpenCode permiten a los desarrolladores protegerse frente a grandes empresas de IA, o cómo los programas de bug bounty se convierten en una estrategia de seguridad clave para la IA empresarial. Incluso en la gestión de cursos en línea, la IA puede potenciar la creación de contenido sin eliminar puestos docentes.
Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.