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En el reciente evento 'Aprender en la era de la IA' organizado por Google en Madrid, el experto en marketing digital e IA generativa Raúl Ordóñez analizó cómo la inteligencia artificial está transformando la enseñanza y el conocimiento. En una conversación con ComputerWorld, Ordóñez abordó la brecha entre la formación académica y las necesidades del mercado, la adopción responsable de la IA, y las habilidades clave que los CIO deben buscar en el talento joven.

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Ordóñez confirmó que existe una brecha creciente entre lo que enseñan las instituciones educativas y lo que demandan las empresas. Mientras muchas organizaciones ya integran la IA en sus procesos, el sistema educativo avanza lentamente. “Muchas de las nuevas posiciones requieren capacidades para trabajar con herramientas de IA, pero la educación aún no abraza esta tecnología”, señaló. Esta situación recuerda a lo que ocurrió con otras disrupciones tecnológicas, como la llegada de internet o el software ofimático.
Ordóñez destacó la importancia de diferenciar entre la esfera regulatoria (donde Europa es pionera en restricciones) y la ética. Empresas como Google, Microsoft y OpenAI ya cuentan con departamentos dedicados a alinear la IA con valores humanos. Sin embargo, el verdadero desafío está en las políticas de uso: “El miedo fundamental radica en la privacidad y la seguridad. No todo el mundo sabe qué compartir y cómo hacerlo”. La alfabetización en IA debe ser una competencia corporativa transversal, al igual que lo fue Excel o internet en su momento.

Para Ordóñez, las habilidades blandas (comunicación, trabajo en equipo, pensamiento crítico) son hoy más valoradas que el centro educativo de origen. Un CIO debe medir la capacidad digital para usar herramientas de IA y entender cómo integrarlas en la organización. “Algunas compañías ya impulsan planes de formación para recién llegados, pero otras enfrentan una brecha importante”, advierte. La recualificación empresarial está en una fase de transición, pasando de la experimentación a la personalización.
Ordóñez cree que la fase experimental está casi concluida. “No hay empresa que no use alguna herramienta de IA para algún proceso”. El siguiente paso es la personalización, que requiere entender el contexto de cada empresa: público, mercado, objetivos. “Los modelos actuales son demasiado generalistas; la memoria, la contextualización y la personalización están por llegar”. Esta evolución es similar a lo que ocurre con GPT-5.5 Instant, que promete mayor velocidad y precisión, pero aún necesita ajustes para entornos específicos.
Ordóñez utiliza una metáfora: “La IA te da alas, pero hay que aprender a volar”. Así como la bicicleta potenció la eficiencia humana, la IA es una herramienta que amplifica nuestras capacidades, pero requiere educación y visión. El peligro es delegar el pensamiento crítico al modelo. “La conciencia, el sentido común, las horas de vuelo… eso nos diferencia de las máquinas”. El profesional debe supervisar y enriquecer las respuestas de la IA, dándoles un toque humano.

Los departamentos tecnológicos (programación, bases de datos) son los primeros en notar el impacto, seguidos de comunicación, marketing y gestión administrativa. Pero Ordóñez insiste en que los CEO deben liderar el cambio: “A veces les cuesta cambiar el chip, pero deben ser los primeros en abrazar la IA”. Un ejemplo de liderazgo en el sector tecnológico es el legado de Helena Herrero en HP, que marcó un antes y un después en la adopción de nuevas tecnologías.
Ordóñez propone una implementación gradual: primero, evangelizar y cambiar la mentalidad, mostrando que la IA no sustituye al trabajador sino a ciertas funciones. Luego, formar y educar en el uso de herramientas. Finalmente, automatizar procesos. “El miedo a ser sustituido siempre ha existido; hay que demostrar con ejemplos el beneficio inmediato”. Este enfoque es clave para que las empresas puedan aprovechar todo el potencial de la IA generativa.
La reflexión final de Ordóñez conecta con la necesidad de integrar la IA en la formación corporativa. Plataformas como NEXGestión permiten lanzar cursos en línea que facilitan esta capacitación. Además, la nube empresarial, con soluciones avanzadas en Microsoft Azure, ofrece la infraestructura necesaria para escalar estos programas formativos.
En definitiva, la IA generativa no es solo una herramienta tecnológica, sino un catalizador para repensar la educación, el liderazgo y la cultura empresarial. Como dice Ordóñez, “la IA te da alas, pero hay que aprender a volar”. Y ese aprendizaje comienza con un cambio de mentalidad y una apuesta decidida por la formación continua.
Fuente original: ComputerWorld. Análisis y adaptación por ForgeNEX.